Vive

Ríe.

Corre.

Vuela.

Grita bajo la lluvia.

Alza los brazos y baila.

Saborea manjares.

Cata los mejores licores.

Descubre los mejores amaneceres,

al salir de aquel antro perdido.

Recorre cientos de kilómetros,

sólo por verle

o por verla.

Abraza sin un motivo.

Besa hasta que te ardan los labios.

Destroza almohadas,

en guerras de plumas interminables.

Deshaz camas,

en caricias eternas,

en palabras prohibidas.

Escribe sobre otro cuerpo,

esos versos nunca escritos en papel.

Simplemente.

Disfruta.

Vive.

Ama.

Al fin y al cabo,

esas son las cosas,

que el día de mañana,

recordaremos.

Recordar, recordándote.

Entre calles de Madrid,

alzo la vista al cielo,

observando,

un enratado de ramas vacías.

No recuerdo,

tu recuerdo.

Ni mis recuerdos.

Ni tu voz.

Ni tu olor.

Ni tus ojos.

Ni tus labios.

Lo borré todo,

a base de alcohol.

Llenando bañeras de lágrimas.

Mientras me ahogaba en ellas.

Entre lánguidos gemidos agónicos.

No recuerdo,

y,

a veces, 

me gustaría recordar,

recordándote.

Deva