Mi rayito de sol.

Jamás.
Jamás te cambiaría,
Desde el minuto 1 que te tuve entre mis brazos.
Indefensa.
Preciosa.
Diminuta.
Fuiste,
ese rayito de sol,
que ilumino mi existencia,
hace ya 24 años.
Espero,
que sigas volando,
libre,
enseñando,
a tus pequeños pupilos,
como esa segunda madre,
que esperan impacientes,
cada mañana,
en la puerta de tu clase.
Y te adoro,
Y te adoraré eternamente,
mi pequeño,
diamante en bruto.
Por millones de años más.
Te quiero.
Mi
pequeña.
Mi
rayo
de
S
O
L.

Deva