Ahuyentando monstruos.

Llueve sobre mi cara,
alzo la vista al cielo,
no es agua,
sino tus saladas lágrimas.
Y yo,
las seco con mi pelo,
redimiéndote de tus errores,
perdonándote sin palabras,
absorbiendo con mis besos,
millones de gotas cristalinas,
que brotan de tus ojos,
como manantiales salvajes.
Soplándolas.
Ahuyentándolas.
Para que se vayan lejos,
de tu alma.
De.
Ti.
Y.
De.
Mi.

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Deva.