Agua.

Eres como la nieve,
que tan pronto la puedo agarrar entre mis dedos,
fría,
cortándome la circulación,
helando todas mis terminaciones nerviosas,
escurriéndose,
mientras se deshace entre mis dedos.
Formando charcos infinitos de agua bajo mis pies,
evaporándose a las salida del sol de verano,
volviendo,
de nuevo,
al ciclo,
del agua.

Deva

Mi rayito de sol.

Jamás.
Jamás te cambiaría,
Desde el minuto 1 que te tuve entre mis brazos.
Indefensa.
Preciosa.
Diminuta.
Fuiste,
ese rayito de sol,
que ilumino mi existencia,
hace ya 24 años.
Espero,
que sigas volando,
libre,
enseñando,
a tus pequeños pupilos,
como esa segunda madre,
que esperan impacientes,
cada mañana,
en la puerta de tu clase.
Y te adoro,
Y te adoraré eternamente,
mi pequeño,
diamante en bruto.
Por millones de años más.
Te quiero.
Mi
pequeña.
Mi
rayo
de
S
O
L.

Deva