Caligrafías [1]

Deva

PD: disculpad los fallos es la primera vez que lo hago… iré intentando mejorar poco a poco.

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Siguiente inmersión.

Me gusta sentir al límite.

Meterme en el mar, mirar al horizonte, que el agua me cubra hasta el cuello, la presión  que se ejerce en mi cuerpo, el bamboleo de las olas sobre mí .

Observo la puesta de sol, caen los últimos  reflejos sobre el agua, se disipa en la profundidad lejana.

Cojo aire, hasta empaparme, hasta notar la sal en mis alveolos, lo mantengo unos segundos y lo expulso todo, hasta vaciarme mientras sumergo mi cabeza en las profundas aguas.

Presión. Noto como circula la sangre por todo mi cuerpo incluso por las arterias más  finas de mi cuerpo.
Mantengo la mente en blanco, me abstraigo, no pienso, sólo desconecto, noto las pulsaciones en mis manos.

Bumbum, bumbum…
Se van acelerando.

La falta de oxígeno  en mi cabeza, empiezo a perder la consciencia por momentos.

Aguanto, resisto, me centro, un poco más  pienso, sólo un poco más…

Y así, persisto, como todo en mi vida, aguantar hasta ahogarme, hasta desfallecer, hasta casi morir, hasta el final, hasta estallar…
Sacando la cabeza del mar, volviendo a respirar, volviendo a empezar, volviendo a vivir.
Hasta la siguiente inmersión.

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Deva

Ahogarse sin ahogo

Que irónico ahogarse sin estar bajo el agua.
Sin unas manos que te aprieten fuerte el cuello.
Sin respirar respirando el aire.
Esclava siendo libre.
Infeliz teniendo la felicidad en la palma de tu mano.
Y aún así,
te mueres en vida.
Ya no salen más lágrimas.
Simplemente has dejado de sangrar,
Desangrándote por dentro de verdad.
Pero, esa sangre no es la tuya.
Te pertenece, sin pertenecer.
Y la dejas salir
Viviendo.
Feliz.
Libre.
Oxigenada.
Sin ahogos.
Sin más.

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Deva

 

Perla Negra

Y mientras me abrazabas con cariño me susurraste al oído delante de todos ellos:

-“Siempre serás mi Perla Negra”

Recordé nuestra conversación de la noche anterior.

-Eres como la Perla Negra.

-¿Por qué me dices eso? Pregunté con mi habitual inocencia.

-Porque llevas en ti una maldición. Cualquier hombre de la tierra te podría buscar eternamente y tú, simplemente lo convertirías en cenizas y ruinas con una sola mirada tuya. Podría estar vagando detrás de ti toda mi vida y aún así sabría que jamás serás mía, guardas más secretos que ese barco con su tripulación fantasma. Eres la incógnita que nunca descifraré y eso será siempre mi perdición.

Te miré con cariño, te cogí una de tus manos y te besé un dedo en la comisura de la uña. Ese dedo que tiene más significado del que parece para nosotros.

– Conexión directa. Te dije mientras ponía mi mano sobre tu corazón.

Me miraste con tal dulzura que por poco me derrites.
Aspiraste profundamente intentando alcanzar mi esencia, esa que tanto te gusta desde el primer día que me viste, esa esencia inalcanzable hoy y que
una noche memorizaste en mi vientre mientras jugabas con mis rizos y decías
palabras sin sentido, embriagado completamente mientras yo me reía
y te llamaba loco.

Regreso a la realidad y me suelto de tu abrazo con los ojos llenos de lágrimas que no son capaces de salir y en un susurro solo audible para nosotros dos, mis labios pronuncian tres simples palabras

“Tu Perla negra”

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Deva

Sensibilidad

¿Qué nos queda cuando perdemos la sensibilidad? ¿Cuando dejamos de sentir todo lo que sucede a nuestro alrededor y en nuestro propio cuerpo?

Se podría hablar de que llegamos a vivir en un estado de alexitimia absoluto, pero ¿qué es lo que realmente nos hace llegar a ese estado?

En mi caso fueron las decepciones de mi día a día, ese que consideraba perfecto, llegué a incluso a perder la emoción que me producía ver obras de arte, perder la sensación de que mi piel se erizase ante el contacto de otras personas, perder las ganas de pintar, de cantar como una loca por las mañanas, de escribir, perdí todo lo que yo era, me perdí por completo.

Me di cuenta de todo cuando perdí la emoción por mi trabajo, una de las cosas más sagradas de mi vida, el motor de mi vida.

Ahí es cuando decidí dar un vuelco completo a mi vida, soy de esas personas que necesito sentirme viva, emocionarme con pequeñeces y tonterías vanales para muchos de vosotros, pero que para mí son un mundo.

De ahí, que por lo menos una vez al mes necesite nutrirme de sensaciones externas, algunas tan tontas como irme al parque del Retiro y tirarme boca arriba en el césped viendo como se mueven las nubes por encima de mis ojos, perderme por algún museo sola, ir a una ópera, al ballet, comerme libros, bailar sin ton, ni son…

Solamente llenarme de sensaciones, de arte, de emociones,  de sentimiento

Es una retroalimentación necesaria en mi vida, porque sin ella caigo en el vacío, en la alexitima, en el no sentir, y cuando caigo en ese pozo me muero agónicamente y es algo por lo que me niego volver a pasar.

Abandonarme y perder mi esencia son cosas que nunca más me volveré a permitir.

Quien quiera acompañarme en mi camino sabe lo que hay, y quien no, ya sabe donde está la puerta de salida.

P.D: Millones de gracias a las poquitas personas que  han conseguido que vuelva ser yo en mi esencia propia, sin ellas no habría sido posible esto. Sólo ellas, son las que se merecen mi aprecio y un abrazo de esos de verdad.

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Dejando que las nubes se paseen por mi ser.

 

Deva